
Así como algunas cumbres resultan difíciles por uno u otro motivo, otras resultan fáciles cuando las circunstancias son las adecuadas. Cuando subí esta montaña del Pirineo de Huesca todo funcionó a la perfección y no hubo contratiempos de ningún tipo. Además, cuando bajé del monte, en el fabuloso Refugio de Lizara me dieron de comer muy bien. Fue el 19 de marzo de 2009, con un día primaveral estupendo: sol, mucha nieve y tres días festivos por delante para hacer cumbres. Que nadie piense que no llevé la tabla hasta la cumbre por el hecho de que no se vea en la foto. Absolutamente todas estas montañas sobre las que estoy escribiendo las he subido con la tabla a la espalda. Quizá cuando acabe esto haga una lista de cumbres que he hecho sin tabla. O quizá no.
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